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The Linda Lindas – GOTTA GET OUT
7.0
Reseña de álbum

GOTTA GET OUT

por The Linda Lindas · 28 de agosto de 2026
Puntuación7.0 / 10

Veredicto final

7.0

El tercer disco de The Linda Lindas cambia el método antes que el estilo: escrito por primera vez en la misma sala, ensancha el sonido hacia el sintetizador, el post-punk y el hardcore breve con una convicción que el catálogo anterior no tenía. Lo mejor llega cuando ocupan un terreno nuevo entero; lo peor, cuando quieren abarcarlos todos en doce cortes y el conjunto pierde costura. Las deja más grandes y más curiosas, aunque no todavía más firmes.

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El disco donde The Linda Lindas descubren cuántas cosas distintas pueden ser; la escritura en grupo abre el abanico y también afloja la costura.

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Por Abe Saca — 12 de septiembre de 2026

Su primer disco escrito entero en la misma sala, en retiros sin teléfonos en Palm Springs y Long Beach

«GOTTA GET OUT», el tercer álbum de The Linda Lindas, editado por Epitaph en 2026, ensancha su sonido hasta rozar cinco géneros y obtiene 7 puntos en una escala de diez. Después de No Obligation (2024), un disco despreocupado y vital, el grupo cambió de método antes que de estilo: se encerró en retiros sin teléfonos y escribió por primera vez todo en la misma sala, con Carlos de la Garza detrás de la consola. Lo que estaba en juego era si Lucia y Mila de la Garza junto a Eloise Wong podían pensar una canción entre todas sin que el conjunto se soltara. La respuesta viene partida. Cuando la banda encuentra un terreno nuevo —el sintetizador, el post-punk, la furia hardcore— lo ocupa con convicción; cuando quiere abarcarlos todos en doce cortes, el disco empieza a mirar en demasiadas direcciones a la vez.

El sintetizador entra por primera vez y abre el álbum en «Gotta Get Out»

La primera decisión audible es el sintetizador, que la banda no había usado antes y que aquí abre el disco. «Gotta Get Out» arranca con un arpegio de teclado que remite a su proyecto paralelo de new wave, después cortado por un riff punzante y una línea de bajo mareante; el estribillo central se planta como declaración de intenciones. Ese mismo teclado empuja «Nothing Left» hacia el terreno de Blondie, con la voz describiendo el fuego en el jardín delantero, y es uno de los momentos donde el ensanche encuentra forma clara.

De la Garza, que viene de trabajar con Paramore y Bad Religion, ordena esa variedad sin uniformarla. «Everybody Told Me» gira hacia sintetizadores atmosféricos y un aire alt-pop cercano a The Cure, y al ser la canción más larga del disco funciona como el reverso melancólico de la energía punk. En el extremo opuesto, «Blood On Our Hands» dura menos de dos minutos y descarga un rock casi grunge con Wong gritando al frente.

El problema aparece cuando la ambición pesa más que el oficio. Ese hardcore que en «Break» suena natural y afilado, en su tema hermano se apoya en riffs demasiado elementales para la intensidad que persigue: la misma vía que abre lo mejor del disco también deja pasar sus pasajes más previsibles.

«Nothing Left» le pide cuentas a los magnates del petróleo y la tecnología con imágenes de calor extremo

La escritura política ocupa el centro y es donde el disco golpea más fuerte. «Blood On Our Hands» confronta al gobierno sin rodeos; Eloise Wong contó a Kerrang! que la canción trata de actuar con conciencia cada día, no solo en las marchas, y esa idea de vigilancia constante recorre buena parte del álbum. «Nothing Left» le pide cuentas a los magnates del petróleo y la tecnología con imágenes de calor extremo y coches fundiéndose en la autopista, y convierte la ansiedad climática en un himno pegadizo antes que en un lamento.

El otro polo es más personal y desigual. «Closer», cuyo puente coescribió Hayley Williams, describe una angustia asfixiante y una sensación de tiempo perdido; la colaboración encaja sin acaparar, y su voz eleva el coro en lugar de robárselo. «High Horse» se burla de un egocéntrico con sarcasmo y tono psicodélico, y ese cambio de registro —de la denuncia frontal a la ironía de personaje— muestra hasta dónde llega la escritura colectiva cuando abandona la primera persona urgente.

Canciones clave

«Gotta Get Out» — El tema que abre y el primero que escribieron en el retiro. El arpegio de sintetizador introductorio anuncia el terreno nuevo, y enseguida entran guitarras difusas y armonías bien ordenadas que lo empujan hacia el pop new wave ochentero. El estribillo central se planta como norte del disco. Es la mejor síntesis de lo que la banda quiso ampliar: el teclado no reemplaza al punk, lo empuja hacia otro lado.

«Closer» — La colaboración con Williams, que coescribió el puente y aporta voz. La banda suena en su momento más eléctrico y ella eleva un coro ya enorme sin quedarse con la escena. El puente traduce una sensación de derrumbe interno y tiempo perdido con intensidad. Que se hayan grabado juntas en estudio le da coherencia al resultado, y explica por qué el encaje se siente natural donde otras colaboraciones se notan agregadas.

«See You Next Time» — El cierre acústico y contenido, una balada a la luz de las velas que se aleja del volumen del resto. Muestra el lado más recogido del disco y lo lleva hacia un territorio vulnerable. También es donde la ambición enseña su costo: después de once cortes que van del hardcore al new wave, este número soñador y confesional queda encajado con cierta incomodidad, como una salida elegante para un disco que fue por muchos caminos.

La balada acústica «See You Next Time» cierra alejándose del volumen del resto del disco

«Gotta Get Out» es el disco donde The Linda Lindas prueban de cuántas maneras pueden sonar, y esa curiosidad es su mejor cualidad y su límite. Cuando aciertan el terreno —el sintetizador de «Gotta Get Out», la densidad de The Cure en «Everybody Told Me», la furia de «Break»— la escritura en grupo suena como un motor.

Lo que la misma decisión no resuelve es la costura del conjunto. «Burning Out» se queda en un single somnoliento y formulaico que frena la primera mitad, y varios giros de estilo conviven sin dialogar del todo. Es un disco más grande y más pesado que No Obligation, con más lugares adonde llevar su energía y menos certeza sobre cuál de todos es su casa. La ambición está pagada; la unidad, todavía en cuotas.

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