Veredicto final
viagr aboys no es un acto de redención ni una ruptura total, sino una caída controlada. Es el sonido de una banda que, entre la ironía y el caos, empieza a mirarse con vulnerabilidad. El resultado es su disco más emocional hasta la fecha, sin perder un ápice de autenticidad ni de desparpajo.
¿Cómo suena viagr aboys?
Viagra Boys siempre fueron una fuerza difícil de encapsular: punk desenfrenado, letras absurdas, y una actitud desafiante hacia la sobriedad y el conformismo. Sin embargo, viagr aboys, su cuarto álbum de estudio, revela otra cara del caos: la introspección. Grabado tras una etapa de crisis personal para Sebastian Murphy, el disco mantiene la furia cínica de siempre, pero añade un matiz que hasta ahora solo insinuaban: vulnerabilidad genuina. Es un álbum que, sin perder la distorsión ni el sarcasmo, deja entrever grietas reales detrás de su fachada provocadora.
¿Qué hace diferente a Viagra Boys en este disco?
Sonoramente, viagr aboys no es una reinvención, sino una expansión. La producción a cargo de Pelle Gunnerfeldt (recurrente colaborador de The Hives) y la propia banda refina el sonido sin limarlo: las guitarras siguen siendo abrasivas, el bajo sigue retumbando en el pecho, pero ahora hay más espacio para matices.
Muchos fans celebran cómo el álbum ‘se siente más atmosférico sin perder su filo’. Canciones como “Uno II” introducen instrumentos como la flauta de forma casi surrealista, mientras “Medicine for Horses” arriesga con órganos sombríos y coros femeninos, ampliando el espectro emocional del disco. La mezcla mantiene la urgencia del directo, pero la deja respirar en momentos estratégicos, creando un efecto de montaña rusa emocional que nunca se siente forzado.
Letras y temas
Líricamente, viagr aboys es el trabajo más autobiográfico de Murphy hasta la fecha. Aunque todavía abundan las imágenes absurdas y provocadoras (hay canciones que hablan de ‘pastillas para caballos’ y ‘ser un pedazo de carne’), esta vez el humor esconde un cansancio palpable. En ‘Man Made of Meat’, la línea ‘I hate almost everything I see, and I just wanna disappear’ resuena no como pose nihilista, sino como un grito real de hastío.
El disco gira alrededor de la desilusión, el desgaste emocional y la búsqueda (torpe, a veces patética) de redención personal.
Canciones clave
- Man Made of Meat: Una apertura brutal donde la ironía y el hartazgo vital colisionan; probablemente la mejor carta de presentación de este nuevo tono de la banda.
- Uno II: Psicodelia disonante y flautas inesperadas en uno de los tracks más experimentales del disco.
- Medicine for Horses: Un descenso melancólico que captura perfectamente la sensación de desgaste emocional que recorre todo el álbum.
- Brainworm: Punk directo y contagioso, recordando los tiempos más frenéticos de Street Worms pero con un trasfondo más oscuro.
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Conclusión
viagr aboys no es un álbum de redención, ni una ruptura completa con el pasado de Viagra Boys. Es, más bien, una caída controlada: el sonido de una banda que, mientras sigue riéndose del mundo, empieza a reconocer las heridas propias. El resultado es su disco más emocionalmente resonante hasta la fecha, sin perder ni un gramo de autenticidad ni de caos. Viagra Boys no crecieron para agradar: crecieron porque, a veces, el dolor también necesita gritarse a carcajadas.





