LOS 5 MEJORES DISCOS DE ELECTRÓNICA INDIE DE LOS AÑOS 2020
Cinco álbumes que reescribieron qué es la electrónica indie en la década
5 DISCOS · ENTRE EL CLUB Y LA ORQUESTALa electrónica indie de los años 2020 se alejó de los DJ sets para convertirse en otra cosa. Lo que en los 2010s era un género construido alrededor de la pista de baile —Disclosure, Caribou, Floating Points, Four Tet en formato pisteable— en esta década se reordenó alrededor de la composición. Aparecieron orquestas, samples etnográficos del archivo de Hugh Tracey, motivos de clavicémbalo de siete notas, discos que tardaron nueve años en publicarse.
Seleccionamos cinco álbumes donde la decisión formal está antes que el ritmo. El criterio no es nostálgico ni tribal: buscamos productores que en esta década publicaron el disco más ambicioso de su discografía, con material que sigue funcionando en auriculares un lustro después. Ordenamos del cinco al uno por densidad compositiva y por impacto sostenido.
Four Tet — Sixteen Oceans
Kieran Hebden publicó su décimo álbum como Four Tet en Text Records, su propio sello. Sixteen Oceans alterna pistas largas de house orgánico —"Baby", "Romantics", "Teenage Birdsong"— con miniaturas grabadas en campo: cantos de pájaros en Nueva Zelanda en "Insect Near Piha Beach", una conversación familiar en "Mama Teaches Sanskrit". Esa estructura de larga-corta-larga convierte el disco en un mosaico que respira en lugar de un set continuo.
Las dieciséis canciones funcionan en dos modos al mismo tiempo. En auriculares, el detalle de las grabaciones de campo y los samples sutiles tira la atención hacia la mezcla. En altavoces grandes, los temas de tempo medio sostienen una pista de baile sin esfuerzo. Pitchfork lo calificó como uno de los mejores discos del año; The Guardian lo describió como su trabajo más relajado y a la vez más curioso. La reputación se ha sostenido: cinco años después, sigue siendo el primer Four Tet que muchos productores citan como referencia de estructura.
Caribou — Suddenly
Dan Snaith pasó cinco años entre Our Love (2014) y Suddenly. La pausa se nota en cómo el disco se sostiene sobre la voz —la suya y la sampleada— en lugar de sobre el groove. "Home", el corte central, está construido alrededor de un sample de Gloria Barnes: el tema homónimo de su disco Uptown (1971), que Snaith encontró en YouTube y dejó descansando en un disco duro durante más de un año antes de procesarlo. Cuando Apricots era todavía un demo, "Home" ya era el motor emocional del álbum.
Las doce canciones recorren house ("Never Come Back"), R&B procesado ("You and I"), pop electrónico ("Sister") y un piano filtrado en la pieza más extraña ("Filtered Grand Piano"). El crítico de The Ringer lo definió como su disco más personal: la primera vez que Snaith escribió desde duelos familiares y fracturas íntimas en lugar de desde sensaciones abstractas de pista. Suddenly construyó electrónica de cámara —pequeña, sentimental, hecha para auriculares en lugar de para warehouse— sin renunciar al formato pop.
Bicep — Isles
Matt McBriar y Andy Ferguson grabaron Isles en Londres durante los confinamientos de 2020, sin acceso a los clubs donde el dúo norirlandés había construido su reputación. El segundo disco de Bicep abandona el house puro de su debut y se mueve hacia el breakbeat y el trance, con pistas más estructuradas y armónicamente más ricas. "Apricots" es el ejemplo: el dúo combinó una grabación de campo malauí —"Gebede-gebede Ulendo Wasabwera", capturada por el etnomusicólogo Hugh Tracey en 1958— con un fragmento del coro femenino de la radio búlgara cantando "Svatba". Los dos materiales, atravesados por un breakbeat acelerado, terminaron componiendo una pista de baile imposible de fechar.
Las diez canciones operan como un set continuo. "Atlas" abre con un riff de sintetizador que se repite veintidós veces antes de mutar. "Saku", con la vocalista Clara La San, es el momento más vocal del disco. "Sundial" toma un sample del cine bollywoodense de los setenta —"Jab Andhera Hota Hai"— y lo convierte en breakbeat. Resident Advisor escribió que Isles capturó la sensación de bailar "con los ojos cerrados, recordando lo que era estar en un club". "Apricots" se volvió himno de la reapertura de pistas en 2021 y, en 2026, sigue sonando en cada festival de electrónica europeo.
Jamie xx — In Waves
Pasaron nueve años entre In Colour (2015) y el segundo disco solista de Jamie Smith. La espera se justifica desde la primera pista: "Wanna" abre con un breakbeat acelerado y una línea vocal sampleada que ya funciona como single. Lo notable de In Waves es que esa intensidad no decae. "Treat Each Other Right", "Baddy On The Floor" con Honey Dijon, "Life" con Robyn y "All You Children" con The Avalanches mantienen el tempo y la energía sin convertirse en un mixtape.
Jamie xx volvió a integrar a Romy y Oliver Sim en "Waited All Night" —el primer trabajo grabado de The xx desde 2017— y rodeó el disco de productores y vocalistas que comparten su gramática: Honey Dijon, Kelsey Lu, John Glacier, Panda Bear, Oona Doherty. Variety lo describió como un collage brillante de beats, sonidos y canciones; Pitchfork destacó cómo, a pesar de que cada tema funciona como single, el álbum mantiene una cohesión que sus contemporáneos no logran. En 2024, en un año dominado por discos de pop conceptual, In Waves recordó que la electrónica indie también puede operar al máximo nivel comercial sin diluir su identidad.
Floating Points, Pharoah Sanders & The London Symphony Orchestra — Promises
Sam Shepherd —Floating Points— escribió la composición durante varios años, pensándola desde el principio para Pharoah Sanders. Grabaron la base con sintetizadores, piano y clavicémbalo en el estudio de Shepherd; Sanders, de ochenta años, improvisó por encima en una sola sesión en Los Ángeles. La London Symphony Orchestra grabó después las cuerdas en los Air Studios de Londres. El resultado es una pieza continua de cuarenta y seis minutos dividida en nueve movimientos.
El disco se sostiene sobre un motivo de siete notas que Shepherd toca en piano, clavicémbalo y celesta, y que se repite cada nueve segundos durante casi toda la composición. Sanders entra y sale con su saxo tenor, sostenido en notas largas o estallando en frases libres. La orquesta acumula presencia hacia los movimientos centrales hasta el clímax orquestal del séptimo, antes de que el motivo desaparezca por completo en el octavo y deje a Sanders solo. Pitchfork le dio 9.0; The Guardian lo nombró su disco del año. Promises fue nominado al Mercury Prize 2021 y, en septiembre de 2022, Pharoah Sanders falleció a los ochenta y un años. Este es su último disco de estudio: una despedida que cruza electrónica, jazz espiritual y música clásica sin pertenecer a ninguna de las tres.
Menciones honoríficas
Floating Points — Cascade (Ninja Tune, 2024)
Tres años después de Promises, Sam Shepherd volvió al formato pisteable. Cascade es el opuesto de su disco con Sanders: house con bajos firmes, sintetizadores brillantes y temas de seis minutos. Pista clave: "Ablaze".
Caribou — Honey (City Slang / Merge, 2024)
El sucesor de Suddenly. Dan Snaith volvió al house y al breakbeat, con un ánimo más eufórico. Pista clave: "Volume".
Bonobo — Fragments (Ninja Tune, 2022)
Simon Green grabó Fragments durante el confinamiento, con colaboraciones de Jamila Woods, Joji, Jordan Rakei y Kadhja Bonet. Su disco más texturalmente denso. Pista clave: "Otomo" con O'Flynn.
Lo que conecta a estos cinco discos no es el género ni el sello. Es la decisión de tratar la electrónica indie como un espacio de composición formal en lugar de como una colección de tracks para DJ sets. Sixteen Oceans incorpora grabaciones de campo. Suddenly, samples vocales de soul de los setenta. Isles, archivos etnomusicológicos de Malaui y Bulgaria. In Waves, una red de colaboraciones que cruza generaciones del electrónico indie. Promises, una orquesta sinfónica y un saxofonista de jazz espiritual. La pista de baile sigue ahí, pero ya no es el destino: es uno de los lugares por los que estos discos pasan.





