Veredicto final
Cameron Picton deja atrás la densidad de Black Midi y estrena proyecto con un debut acústico de ocho cortes donde voz y guitarra concentran el peso. Grabado en once estudios de Londres, el álbum renuncia al procesamiento electrónico y apuesta por estructuras abiertas. Un ejercicio de reducción y una declaración de intenciones.
Cameron Picton deja Black Midi y apuesta por voz frontal y guitarras casi desnudas
«My New Band Believe», debut homónimo de My New Band Believe publicado en 2024, presenta un formato acústico despojado que funciona como declaración de principios y obtiene 8.0 puntos. Cameron Picton dejó Black Midi y armó este quinteto con Kiran Leonard, Caius Williams, Steve Noble y Andrew Cheetham. La tesis del disco es directa: voz frontal, guitarras casi desnudas y aire entre las partes. El material se sostiene sin coartadas de producción; el marco mínimo no es limitación sino método.
Los arreglos evitan la saturación: guitarra acústica, voz y banda con restricción
Los arreglos evitan la saturación. Picton construye cada corte sobre guitarra acústica y voz, y el resto del grupo entra solo cuando la estructura lo pide. Batería y bajo aparecen con restricción; cuando suenan, marcan una decisión, no un acompañamiento por defecto. El disco cambia de densidad entre cortes: «Target Practice» apenas dura dos minutos y funciona como apertura breve, mientras «Heart of Darkness» extiende la misma idea durante ocho y medio sin modular hacia un clímax.
La producción, firmada por Picton con Jasper Llewellyn y Mike O’Malley, renuncia al procesamiento electrónico. Se grabó en once estudios de Londres con nueve ingenieros distintos, y esa dispersión deja variaciones de sala audibles entre cortes. La voz queda siempre al frente, sin reverberaciones que la integren al fondo. El disco evoluciona de piezas cortas a formatos largos sin construir un arco explícito: la estructura es acumulativa, no dramática.
Picton escribe en primera persona sobre rupturas cotidianas y escenas sin resolución
Las letras giran alrededor de rupturas cotidianas, observaciones de oficio y escenas sin resolución. Picton escribe en primera persona pero evita la confesión directa: describe situaciones, no sentimientos. En «Love Story» plantea una separación como ejercicio de resignación más que como conflicto, y la brevedad del corte (tres minutos y medio) refuerza esa contención.
El repertorio de imágenes es concreto: habitaciones, aprendizajes fallidos, figuras que aparecen y desaparecen sin contexto. «Actress» extiende esa lógica durante ocho minutos sobre una estructura que apenas se mueve, como si el objetivo fuera habitar una sola escena hasta agotarla. La escritura no compite con la música: la completa sin desbordarla.
«Heart of Darkness», «Love Story» y «Actress» definen el arco del álbum
«Heart of Darkness» — El corte más largo del disco (ocho minutos y medio) funciona como manifiesto estructural. Picton sostiene una progresión mínima y confía en la repetición como herramienta narrativa. La voz permanece frontal y el resto del grupo entra con restricción. Define la apuesta del álbum: duración sin modulación forzada.
«Love Story» — En tres minutos y medio, la canción condensa la escritura más directa del disco. La estructura es casi lineal: guitarra acústica, voz y un desarrollo sin estribillo evidente. Picton describe una separación sin dramatismo y el arreglo refuerza esa distancia. Es el punto de equilibrio entre la brevedad y la contención.
«Actress» — Ocho minutos sobre una estructura mínima que apenas se mueve. El tema ilustra la decisión central del disco: extender una idea sin recurrir a variaciones dramáticas. El grupo sostiene el mismo marco armónico mientras la voz recorre la escena. El resultado es una pieza que funciona como contraparte formal de «Heart of Darkness«.
Believe establece el vocabulario post-Black Midi de Picton
My New Band Believe no es una reacción contra Black Midi, pero sí un movimiento opuesto. Picton abandona la saturación colectiva y concentra el peso en voz y guitarra. El debut establece el vocabulario del proyecto con ocho cortes sin relleno.
El álbum acepta sus propios límites: la falta de variación dramática puede sentirse deliberada o estática según el oyente. Ese riesgo es parte del planteamiento. Funciona como ejercicio de reducción y como declaración de intenciones para un grupo que recién empieza a definirse.





