The Last Dinner Party
desafía al rock
con From the Pyre
Dieciocho meses después de un debut histórico, las cinco integrantes vuelven con un segundo álbum más audaz, más político y más suyo que nunca.
Noches en Hammersmith Apollo
Años — récord de ventas de debut
Meses entre álbum 1 y álbum 2
Amigas que construyen un mito
Una historia que arde desde el debut
Han pasado poco más de dos años desde que The Last Dinner Party sacudió la escena musical con su primer sencillo «Nothing Matters». Rolling Stone UK fue uno de los primeros medios en augurar que podría convertirse en tu nueva banda favorita, y respaldó esa afirmación entregándoles el premio Rising Star.
Su álbum debut Prelude to Ecstasy (2024) rompió récords con las mayores ventas iniciales en nueve años para un disco debut. Con presentaciones agotadas —incluyendo tres noches en el Hammersmith Apollo— y una actuación electrizante en los BRIT Awards, consagraron su lugar en la mesa grande del rock británico.
Sin embargo, ese ascenso meteórico trajo consigo tanto admiración como críticas. La etiqueta de «productos de la industria» les persiguió desde que firmaron con Island Records antes de lanzar su primer tema. Pero la realidad fue más orgánica: un video de un concierto improvisado cerca del estadio Millwall provocó una puja entre discográficas.
Cuando atacan a Chappell Roan y a otras artistas por ser supuestas «plantas de la industria», queda claro que el problema no es la autenticidad, sino el machismo estructural que aún persiste en el rock.
Del debut al Pyre: un segundo álbum más audaz
Solo 18 meses después, The Last Dinner Party regresa con From the Pyre, un segundo disco que nace de una urgencia creativa imparable. Inicialmente trabajaron con el productor James Ford, pero un giro inesperado cambió el curso del proyecto: Ford fue diagnosticado con leucemia. Hoy en remisión, les dejó un mensaje clave: «Diviértanse, sean audaces y hagan un disco clásico.»
Tomando esas palabras al pie de la letra, la banda se embarcó con Markus Dravs (Coldplay, Florence + The Machine) para construir un álbum más directo, visceral y valiente.
El primer sencillo, «This Is The Killer Speaking», coquetea con el country pop y muestra a Abigail Morris con sombrero vaquero sobre el escenario. Otras canciones también revelan capas nuevas:
«The Scythe» — comenzó como una canción de ruptura adolescente, terminó siendo una reflexión íntima sobre la muerte del padre de Morris.
«Agnus Dei» — esconde guiños que solo su pareja podrá descifrar.
«Rifle» — se adentra en un rock stoner para denunciar la violencia bélica y la hipocresía de quienes envían a otros a morir por guerras injustas.
Un discurso político claro en tiempos de urgencia
Las integrantes no esquivan las realidades políticas de 2025. Lizzie Mayland admite sentirse impotente ante el conflicto en Palestina, y canaliza esa rabia en la música. El grupo decidió actuar: durante su próxima gira, mostrarán un código QR para recaudar fondos de ayuda médica para los palestinos.
En una era donde el silencio se confunde con complicidad, su posicionamiento claro es un acto de valentía artística.
Feminismo, crítica social y activismo tangible
El éxito trajo consigo un escrutinio feroz. Un artículo manipulado de The Times citó fuera de contexto una frase que supuestamente sugería que Morris estaba «harta de oír sobre la crisis del costo de vida». La frase, en realidad, era de Davies y buscaba defender la música como espacio de escapismo.
El daño ya estaba hecho: la prensa sensacionalista la acusó de insensible, recordando su paso por un internado de élite. Morris reconoce que el episodio aún le genera ansiedad y que ahora cuida cada palabra en público. Aun así, insiste: fue usada como chivo expiatorio de las desigualdades de fondo en la industria.
En lugar de cerrar filas, el grupo busca redistribuir oportunidades. En colaboración con Independent Venue Community, han abierto sus pruebas de sonido a estudiantes locales. Abigail Morris es tajante: «Bedales no necesita más fondos; los centros públicos que están recortando programas artísticos, sí.»
Inspiración femenina en el corazón del rock
Más allá de los números, The Last Dinner Party ha conectado con un público joven y mayoritariamente femenino. Se alinean con artistas como Olivia Rodrigo para volver el rock un espacio más inclusivo.
Emily Roberts, la guitarrista del grupo, ha sido descrita como una «heroína moderna de la guitarra» por Guitar World. Se emociona al ver cómo adolescentes y mujeres de todas las edades han retomado la guitarra gracias a su influencia. Esa representación importa: ver a mujeres liderar bandas inspira a muchas más a tomar el escenario.
Vida en gira: entre risas, amistad y cerveza
Detrás del arte teatral hay cinco amigas que intentan divertirse en cada ciudad. En la entrevista con Rolling Stone, relatan anécdotas que humanizan su vida en gira:
Inferno, la canción que cierra el disco, refleja esa dualidad: conciertos sold out y noches viendo The Real Housewives.
En Tokio, terminaron cantando «Video Games» de Lana Del Rey en un karaoke bar mientras bebían litros de cerveza.
En el Lago Tahoe, vivieron un momento extremo: Lizzie haciendo donas con una lancha mientras Emily se aferraba gritando.
Un segundo acto sin concesiones
The Last Dinner Party representa el renacimiento de un rock teatral que no pide permiso por ser femenino, dramático y combativo. From the Pyre no es una repetición ni una estrategia de marketing: es un manifiesto musical y político.
En una época donde la misoginia se disfraza de crítica a la autenticidad, estas cinco mujeres responden con guitarras distorsionadas, letras honestas y un compromiso social real. Si Prelude to Ecstasy fue un prólogo, From the Pyre es la hoguera donde se forja una nueva mitología del rock británico.
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