Con Wall of Eyes, The Smile no solo reafirma su independencia sonora; expande su propio universo emocional con una confianza casi silenciosa. En lugar de buscar el impacto inmediato, el trío elige construir un disco que florece en la repetición, en los espacios entre notas, en las palabras apenas dichas. Es un trabajo que exige paciencia y atención, pero que recompensa con una de las experiencias auditivas más íntimas y emocionalmente resonantes del 2024.
🌘 Introducción
Con Wall of Eyes, The Smile —el trío formado por Thom Yorke, Jonny Greenwood y Tom Skinner— trasciende cualquier noción de “proyecto alterno”. Más que un anexo de Radiohead, este segundo álbum reafirma su propio ecosistema: introspectivo, retorcido y emocionalmente suspendido en su propia órbita.
El disco no persigue momentos explosivos; su grandeza radica en cómo construye, capa por capa, un universo de melancolía contenida y belleza inquieta.
🎼 Sonido y producción
Sam Petts-Davies, productor habitual del universo Yorke-Greenwood, entrega una producción densa pero íntima. Los arreglos orquestales, grabados junto a la London Contemporary Orchestra, expanden las texturas sin saturarlas.
Tom Skinner redefine la batería como una presencia líquida, evitando patrones tradicionales para introducir ritmos fragmentados que generan una constante sensación de movimiento suspendido.
La combinación de guitarras difusas, sintetizadores granulosos y bajos elásticos crea un paisaje sonoro donde la distorsión nunca explota, sino que se insinúa como amenaza latente. Wall of Eyes suena menos urgente que A Light for Attracting Attention, pero mucho más seguro de su propio pulso.
✍️ Letras y temas
Líricamente, Wall of Eyes habita en el territorio favorito de Thom Yorke: ansiedad, desconexión, culpa emocional. Sin embargo, aquí su escritura es aún más impresionista, casi susurrada.
En lugar de declaraciones explícitas, las canciones funcionan como viñetas incompletas —momentos de lucidez interrumpidos por la niebla emocional. Hay una sensación constante de vigilia nocturna, como si todo el álbum fuera un sueño febril del que nunca terminamos de despertar.
Temas como la evasión, la disolución del yo y la incomodidad ante el amor y la amistad flotan de forma casi líquida en cada pista.
💿 Canciones clave
«Friend of a Friend»
Un track que mezcla dulzura melancólica con una tristeza subterránea, ejemplificando la dualidad que atraviesa todo el álbum.
«Wall of Eyes»
La canción que abre el álbum establece el tono perfecto: atmósfera densa, bajo ondulante y un Thom Yorke que canta como si estuviera atrapado entre dimensiones.
«Bending Hectic»
Una de las joyas centrales. Comienza como una contemplación mínima y termina en una catarsis instrumental explosiva, donde Greenwood y Skinner sueltan toda la tensión acumulada.
«Under Our Pillows»
El trabajo de percusión aquí es fascinante: Skinner construye un ritmo quebrado que sostiene la melodía frágil de Yorke, creando una extraña sensación de seguridad e inestabilidad al mismo tiempo.
🧷 Conclusión
Wall of Eyes no busca respuestas ni momentos inmediatos de gratificación. Es un álbum diseñado para ser habitado: para perderse lentamente en su niebla emocional y descubrir, con cada escucha, nuevas grietas de belleza dolorosa.
The Smile logra, con este segundo álbum, consolidar una identidad sólida que ya no vive a la sombra de Radiohead, sino que florece en sus propios términos: más sutil, más enigmática, y profundamente humana.





