CANCIONES DE TAME IMPALA PARA EMPEZAR
Diez tracks ordenados cronológicamente para entender a Kevin Parker
Tame Impala no es una banda — es Kevin Parker tocando todos los instrumentos en un estudio de Perth, Australia, y mandando el resultado al mundo cada cuatro o cinco años. Esa intimidad de proyecto solitario explica por qué su música suena tan completamente coherente desde 2010: cada disco es una conversación interna llevada al límite, primero con la psicodelia de los sesenta, después con el pop electrónico de los 2010, y ahora con un funk filtrado por años de estudio.
Si querés empezar a escucharlo en serio, no busques solo los hits. Esta lista de diez canciones está armada en orden cronológico, no por popularidad, porque la mejor manera de entender a Tame Impala es ver cómo Kevin Parker fue mutando su sonido sin perderse a sí mismo. De la psicodelia analógica de InnerSpeaker al funk producido de The Slow Rush, este es el mapa completo.
The Bold Arrow of Time
El debut InnerSpeaker sonaba a alguien que había escuchado demasiado a Cream y demasiado a The Beatles tardíos, y «The Bold Arrow of Time» es el ejemplo más claro de esa influencia digerida. Riff de guitarra crujiente, batería metida en compresión analógica, y la voz de Parker que ya en su primer disco era ese instrumento procesado, lejano, casi un eco. Si querés entender por dónde empezó todo, este es el track.
Apocalypse Dreams
El primer salto. Lonerism (2012) fue el disco en el que Parker dejó de tocar a otras bandas y empezó a tocar como Tame Impala. «Apocalypse Dreams» es la canción más larga y compleja del disco, con esa estructura que arranca como pop psicodélico, colapsa hacia un puente onírico, y reconstruye todo en una coda triunfal. Es el momento en el que se entiende que esto no es retro — es algo nuevo hecho con herramientas viejas.
Feels Like We Only Go Backwards
El hit que rompió las barreras del nicho indie. Tres minutos perfectos de pop psicodélico con uno de los hooks más memorables de la década. La canción está construida sobre un riff de keyboard que se siente analógico aunque probablemente no lo sea, y una letra sobre el bucle emocional de las relaciones que terminó tatuada en miles de bíceps. Esta es la canción con la que muchísima gente conoció a Tame Impala — y por buenas razones.
Mind Mischief
El single oculto de Lonerism. Si «Feels Like We Only Go Backwards» se llevó toda la luz, «Mind Mischief» es la canción que los fans citan como su favorita del disco. Una progresión de acordes que parece sacada del Brian Wilson más triste, y un solo de guitarra que justifica los próximos diez años de carrera. Esta lista no funciona sin ella.
Elephant
El track más físico del catálogo. Un riff bluesy que machaca durante tres minutos y medio sin pedir perdón, una letra que es una caricatura de la masculinidad fanfarrona, y un solo de guitarra que en vivo se convierte en una experiencia de catarsis colectiva. Es la canción que cierra la primera era de Tame Impala — la del rock psicodélico — antes del giro a Currents.
Let It Happen
El opener de Currents (2015) y la declaración de que Kevin Parker había decidido convertirse en otra cosa. Casi ocho minutos que arrancan como un track de Daft Punk filtrado por el indie y terminan en una coda de teclados que parece eterna. Aquí Tame Impala dejó de ser una banda de guitarras y se convirtió en un proyecto de producción electrónica con guitarras de invitado. Cambió todo.
The Less I Know the Better
El hit más grande de Tame Impala y probablemente una de las canciones más escuchadas de la década del 2010. Un bajo funk que cualquier banda de instituto sueña con escribir, una letra sobre celos adolescentes, y un video animado que se volvió meme. «The Less I Know the Better» demostró que Kevin Parker podía hacer pop directo sin renunciar a la rareza — y abrió la puerta a su trabajo con Rihanna, Travis Scott y Lady Gaga después.
Eventually
El track más subestimado de Currents. Mientras «The Less I Know the Better» se llevaba todos los Tweets y «Let It Happen» todos los reviews, «Eventually» se quedaba como la canción más emocional del disco. Una balada de ruptura disfrazada de track de baile, con uno de los puentes más bonitos que ha escrito Parker. Si te llegan las letras, esta es la que vuelves a poner.
New Person, Same Old Mistakes
El cierre de Currents y la canción que Rihanna cubrió tres años después como «Same Ol’ Mistakes» en su disco Anti. Eso solo ya la pone en esta lista. Pero más allá del anecdotal, es la pieza emocional más completa de Parker — seis minutos de aceptación amarga, con una producción que se siente como un colapso controlado. Un cierre perfecto para un disco que fue el principio de otra cosa.
Borderline
El single con el que llegó The Slow Rush (2020), después de cinco años de silencio. «Borderline» se siente como un Tame Impala más adulto: menos psicodelia, más groove disco, una producción inmaculada que se nota cuidada cada milímetro. Es la canción que mejor representa esta era — el Parker que ya colaboró con todo el mundo y volvió a Perth para hacer un disco que sonara a sí mismo a los treinta.
¿Por qué estas diez y no otras?
Es una lista editorial, no estadística. Si quisieras la lista de Spotify la harías ordenando por streams y aparecería el hit del momento tres veces y los tracks de catálogo en ningún lado. Estas diez canciones están elegidas porque, escuchadas en orden cronológico, te cuentan la historia del artista. No se queda nadie afuera por error: están afuera porque ya hay otra canción del mismo álbum que cuenta lo mismo mejor.
Preguntas frecuentes
¿Tame Impala es una banda o un solista?
Es esencialmente Kevin Parker como proyecto solista de estudio. Para los shows en vivo se acompaña de una banda fija de cuatro músicos.
¿Cuál es el mejor disco de Tame Impala para empezar?
Currents (2015) suele ser la entrada recomendada por combinar accesibilidad pop con profundidad psicodélica. Si preferís lado rockero, Lonerism (2012). Para lo más reciente y producido, The Slow Rush (2020).
¿Cuántos discos tiene Tame Impala?
Cuatro álbumes de estudio principales: InnerSpeaker (2010), Lonerism (2012), Currents (2015) y The Slow Rush (2020).
¿Por qué Kevin Parker trabajó con Rihanna y Travis Scott?
Después del éxito de Currents, Parker se volvió uno de los productores más buscados del pop contemporáneo, con créditos en discos de Rihanna, Travis Scott, Lady Gaga y The Weeknd, manteniendo Tame Impala como proyecto principal.
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