En medio de un cartel cargado de nombres consagrados, Sprints emergió en Glastonbury 2025 como una de las propuestas más crudas y directas del fin de semana. Desde el escenario Woodsies, la banda de Dublín ofreció una actuación cargada de energía, tensión y convicción. Esto muestra que su reciente ascenso no es casualidad sino consecuencia de una propuesta sonora y lírica sin concesiones.
Sprints canaliza una rabia controlada que combina el punk clásico con la angustia contemporánea. La vocalista Karla Chubb lidera con una presencia magnética, entregando cada verso como si fuera el último. Mientras tanto, la banda sostiene un muro de sonido implacable, lleno de guitarras filosas y un ritmo marcial.
El momento más inesperado llegó cuando Sprints invitó al escenario a la británica Kate Nash. Juntos interpretaron el clásico “Foundations”, seguido de una versión de “That’s Not My Name” de The Ting Tings. La colaboración sorprendió y emocionó al público, añadiendo un giro pop y festivo al set.
Lejos de la grandilocuencia de otros actos del festival, Sprints eligió el camino de la confrontación honesta. Sin artificios, sin coreografías, solo cuatro músicos entregados a un lenguaje que aún puede conmover y sacudir. En un Glastonbury cada vez más dominado por el espectáculo, su actuación recordó que el punk todavía tiene una voz relevante. Además, bandas como Sprints están aquí para reclamarla.





