Por Abe Saca — 26 de septiembre de 2025
All That Is Over es el segundo álbum de Sprints, lanzado tras un proceso marcado por cambios internos y tensiones creativas. La banda, que había debutado con Letter to Self, opta aquí por una ruta que no busca reafirmar lo anterior, sino avanzar hacia un sonido más abierto y reactivo.
Tras la salida de Colm O’Reilly durante una gira, la formación se reconfigura con la incorporación de Zac Stephenson, lo que suma nuevas capas a la propuesta del grupo.
El cambio de guitarrista no detiene al conjunto; al contrario, se convierte en un motor que refuerza la dinámica interna. El bajo de Sam McCann y la batería de Jack Callan establecen una base sólida, mientras la guitarra de Stephenson introduce elementos de contraste que van desde lo destructivo hasta lo vulnerable.
El resultado es un álbum donde las piezas se expanden, colapsan y resurgen, con mayor libertad expresiva en comparación con el debut de la banda.
Canciones como “Abandon” evidencian ese enfoque más amplio. El tema abre con tensión contenida, hasta que entra la voz de Karla Chubb con la línea “I don’t grow old / I grow unrecognisable”, un manifiesto que atraviesa el álbum.
El trabajo vocal de Chubb combina firmeza y desgaste, evocando a referentes del punk y la poesía rock. En “Descartes”, el primer sencillo, la línea “I speak so therefore I understand” reescribe un aforismo filosófico desde la urgencia del presente.
Otras composiciones extienden el alcance estilístico del grupo. “Rage” introduce una cadencia más oscura, mientras “Better” se acerca al shoegaze con un sonido denso. “Desire”, que cierra el álbum, se apoya en estructuras atmosféricas antes de derivar en un registro más crudo. Incluso los cortes más directos como “Beg” funcionan como válvulas de escape dentro de un álbum que abraza la presión como motor creativo.
El trasfondo de All That Is Over incluye contextos sociales y personales adversos. La escritura del disco coincidió con conflictos bélicos, crisis medioambientales y noticias actuales marcadas por el desastre. Al mismo tiempo, Chubb canaliza experiencias íntimas como una ruptura sentimental y la presión de la profesionalización musical, estableciendo vínculos entre vivencias individuales y sensaciones colectivas.
Esa tensión no desemboca en desesperanza. Sprints mantiene una actitud desafiante frente a las circunstancias. En “Need”, por ejemplo, Chubb confronta las visiones reduccionistas que enfrenta como vocalista, transformando esas agresiones en impulso creativo. Esa energía recorre todo el álbum, una obra que se rehúsa a rendirse y que afirma su vitalidad en cada pista.





